miércoles, 12 de diciembre de 2012

EL SILENCIO Y EL ASCO.


He estado callado mucho tiempo, hermanas y hermanos. Algunos preguntarán, burlonamente, ¿tu, que hablas tanto, y te jactas de tantas cosas, que pasó que cerraste esa bocota? A otros no les habrá importado. Quizás algunos me hayan extrañado. A todos tengo algo que decirles, por que estuve en silencio, por que no leyeron mis palabras, o, me dediqué a escribir otras cosas. Mi silencio se debe a un sentimiento, una sensación, algo que me brota desde lo más profundo: ASCO. Un asco enorme y monstruoso por la humanidad. Asco ante la ignorancia, la hipocresía, la violencia, la corrupción, las mentiras, los gobiernos nefastos y los necios que los aplauden. Hoy en día la humanidad no tiene nada por que sentirse orgullosa, toda su cultura es una momia que pertenece a un museo, hoy nada bueno sale de ella, nada bello, nada superior, nada divino. Hoy todo es ruido y máscara, estafas y fanatismos, la superficialidad manda, los idiotas compran.
Y así, por sentir ese asco, fui presa de un nihilismo deprimente. Pero a la larga, resurgí, por que, a pesar de que considere que la humanidad no tiene ningún sentido, yo debo seguir buscando mi sentido, y, al menos, una vez por día, reír, reír a carcajadas, y no dejar que mi espíritu se pudra con el veneno de las alimañas que hacen que el mundo sea un lugar hostil para vivir.

martes, 14 de agosto de 2012

LA ULTIMA TENTACIÓN DE NIETZSCHE


Un 3 de enero de 1889, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche caminaba por las calles de Turín. Ya no era el mismo de antes, ya no andaba con el orgullo del filósofo del martillo, una angustia enorme lo invadía. Sentía el peso del destino de la humanidad en sus espaldas, porque, a pesar de lo que muchos creen al leer sus libros, el amaba profundamente a la humanidad, la amaba y por eso quería verla sana y curada, alejada de sus enfermedades que le impedían superarse y alcanzar destinos más grandes.
Su personalidad se resquebrajaba, ya no sabía si era Nietzsche o si era Dionisio, el dios griego de la embriaguez y del placer, “Dionisio contra el crucificado”, como escribía en cartas de esos días a sus amigos. ¿Habrá sabido, en esos últimos momentos, que su fin estaba cerca? Que una oscuridad estaba por tenderle la mano, una oscuridad que lo dejaría tranquilo y en paz durante diez años, hasta que cerrara sus ojos por última vez.
El, que puso en boca de Zaratustra sus palabras más poéticas y enigmáticas, que declaró que dios había muerto y que llegaría el superhombre que impondría sus nuevos valores, todavía tendría fuerza para un acto más antes del derrumbe, de la locura, del silencio en el que se sumiría. El, que proclamó que la compasión era una debilidad, que detestaba al cristianismo por tomar partido por todo lo débil y lo enfermo, que veía en la democracia otra forma más de decadencia y de nihilismo, que veía con preocupación al nacionalismo, socialismo y otros ismos, que se sentía emparentado con Alejandro Magno, Julio Cesar y Napoleón, el, justo el, usaría sus últimas gotas de cordura y sus últimos impulsos consientes en un acto de amor, de compasión…
Porque ese día en las calles de Turín, un cochero decidió descargar su furia, azotando sin piedad a su caballo. Nietzsche se encontró con esta imagen y actuó: Abrazó, entre gritos y sollozos, al caballo azotado, y luego, cayó al suelo.  Y aunque no fue instantánea, fue sufriendo una parálisis progresiva que lo fue dejando mudo, quieto, en paz, una paz que nunca tuvo cuando estuvo consiente.
En ningún relato de este hecho ni en las biografías de Nietzsche se contó que fue de la vida del cochero y del  caballo. Tampoco sabemos si Nietzsche volvió a pensar en ese hecho, si fue un acto de locura o si fue un acto de amor ante la crueldad del hombre. Pero el, como su zarathustra, que también tuvo una tentación al escuchar el grito de un hombre, también tuvo su última tentación,  su última compasión, un abrazo a un ser vivo que sufría, un abrazo, en definitiva, a la vida, aun con todo lo terrible que ella también brinda.

lunes, 23 de julio de 2012

SER O NO SER...


Hay un sentimiento constante que surge en algunos seres, algo irracional que a veces no puede ser explicado mediante nuestro lenguaje. Hay sensaciones persistentes, como el golpe de un martillo, que despiertan de la modorra de la rutina que aplasta los sueños y amansa a los hombres. Muchos nombres le han querido dar a lo largo de la historia, pero yo no se como llamarlo. Pero siento una voz que me llama a levantarme, a luchar en guerras que muchos creen perdidas, a pintarme de los colores vivos en un mundo donde muchos prefieren ser hombres grises. Hay una risa que surge de lo profundo de mí ser aún en los momentos más oscuros, cuando todo alrededor parece no tener sentido ni razón. Y aunque los necios, los derrotados y las cabezas vacías apunten con sus discursos masticados y me quieran arrojar sus miserias, sigo, sin embargo, empujando por ser. Ser lo que se quiere ser o no ser nada. Ser lo que otros pretenden, o ser lo que uno siente. Ser los fracasos que los demás piensan que somos, o ser nuestro mayor éxito, buscando un sentido, un significado, una alegría profunda que no se logra escondiéndose en las limitaciones y deseos mezquinos de los hombres de estos tiempos, tan necios, tan brutales, tan pequeños en sus metas, manejados por los miedos, envidias y un materialismo atroz y destructivo.
Así que si ustedes que me leen, escuchan esa voz interior, sienten ese llamado, esa necesidad de levantar el puño contra la opresión y la mediocridad, no rechacen ese sentir, déjenlo fluir, que salga, sean lo que realmente quieran ser…o no sean nada.

viernes, 29 de junio de 2012

DE TIRANOS Y ADULADORES.


Se preguntan, ustedes, aquellos que todavía se permiten hacerse preguntas, ¿Por qué siempre hay pastores sedientos de poder y de locura? Por una simple razón: Por que siempre hay en los pueblos suficientes espíritus mediocres y asustadizos que necesitan hacer de simples hombres, dioses-ídolos. Donde todavía los pueblos piensan y sienten como rebaños, siempre algún espíritu astuto y burlón se nombrará su guía, el que los lleve a la salvación. Nada mas fácil para los rebaños que una luz los lleve de la mano hacia el estado de bienestar y salvación… ¡ay, que ingenuos estos rebaños! En su torpe ceguera, no pueden ver que solo alimentan la barriga y bolsillos de los falsos pastores. Incluso si lo notan, ¡no les importa! Ninguna dignidad y honor tienen estos pueblos-rebaños, no merecen ningún respeto, solo escarmiento. Pero no tienen ni vergüenza ni decoro, solo levantan las manos para aplaudir y hacer ruidos horrendos.
Y los pastores ídolos se relamen en su poder efímero, por que la locura los embriaga y no se dan cuenta que son mortales como los demás, y que tan rápido como suben, también caerán. Pero el fanatismo y adulación del pueblo los desespera, y por ello gritan y ponen gestos duros, haciendo estruendos y teatros, proclamando falsedades que los idiotas se amontonan por comprar. ¡Desesperados acuden los rebaños a los brazos de estos líderes de trajes de cartón barato!
¡Asco me dan! ¡Ganas de vomitar y defecar! ¡Que espectáculo patético son esos rebaños y esos líderes! Yo no quiero ser ni uno ni lo otro: solo me sigo a mí mismo.
¿Dejarán un día estos rebaños de adorar a falsos ídolos? ¿Se darán cuenta que tras las edulcoradas bellas palabras de sus líderes se encuentra la mentira, la perfidia, el engaño y la corrupción? ¿Tendrán algún día dignidad estos pueblos, para volver a ser llamados pueblos, y que tengan fortaleza y no cobardía, y que se sigan a ellos mismos sin creer en falsas ilusiones?
Por ahora es reflexión de pocos, alejados de los ruidos y la estupidez mayoritaria, que aunque no se da cuenta de su patetismo, sigue aplaudiendo hasta sangrar sus manos a los falsos ídolos que solo buscan poder por poder…

lunes, 18 de junio de 2012

DIATRIBA CONTRA EL PODER ACTUAL.

El poder miente, el poder engaña, el poder corrompe, el poder vuelve loco a los que lo ejercen. El poder embriaga, da hambre y ansias de más de poder. El poder dice que todo lo que hace, lo que por y para el pueblo. Esto lo dice sonriente, mientras por detrás las ratas hacen sus sucios negociados que en nada beneficiaran al pueblo. El poder vive de la explotación de la mayoría y de la destrucción del medio ambiente, con la complicidad de la ignorancia y de los que se venden por migajas. El poder, que a veces oculta su verdadero rostro, usa muchas máscaras, las mismas que usaron tantos políticos nefastos y desquiciados a lo largo de la historia.
Yo no soy un idealista ni un defensor de verdades absolutas. No soy defensor de ninguna ideología caduca y llena de polvo y de ningún político demagogo. Mi firme sentimiento es que la mayoría de los que llegan al poder hoy, es para mantener y conservar un status quo dominante que solo beneficia a unos pocos, a pesar de los discursos populistas que ciertos gobernantes vociferan mientras son aplaudidos por hordas de cómplices e idiotas.
Vengo aquí para denunciar, gritar, pensar, sentir, todo lo que se me ocurra y sienta y vea sobre la situación política actual. Y aunque me acusen de extremista, no pienso callar nada de lo que se me ocurra. Por que se algunos quisieran eso: Un mundo con una sola verdad, la suya, y que nadie se anime a contradecirlos. Sobre todo es el poder el que más gustaría que ninguna voz opositora se escuche y que todos seamos sumisos ante él. Sí, el poder de turno. Pongan el nombre que quieran: hoy, en estas democracias corrompidas y violadas, solo llegan y se mantienen en la cumbre los más astutos, los más arteros, los engañadores y estafadores. 
Por eso, no dejen engañar, y nunca duden que el poder miente, el poder engaña, el poder corrompe. Y los únicos que podemos oponernos a esto somos nosotros…
A despertar.

lunes, 28 de mayo de 2012

QUE ES SER FILÓSOFO

¿Que es ser filósofo? ¿ es saber de filosofía? ¿ estudiar filosofía? ¿ ser profesor de filosofía? Aunque pueda haber muchas respuestas, yo voy a dar la mía. Ser filósofo no es algo que se estudia y aprende. Ser filósofo es una actitud. Una actitud que pregunta, que inquieta, que busca por detrás de las cosas, que no se conforma con las cosas tal como son. Una actitud de querer crecer, de rebelarse contra lo establecido, de romper los límites de lo pensable y de las interpretaciones de la vida. Un constante ir mas allá, de investigar y despedazar las verdades en mil pedazos. 
Y si así es como defino la actitud de un verdadero filósofo, un anti-filósofo se me hace alguien conservador, que acepta todo como se la dan, o que se conforma con repetir saberes y sistemas, que no deja lugar a las cosas nuevas, que no acepta preguntas incómodas y puntos de vista críticos. Y de estos hay más que los verdaderos filósofos.
Los dogmas y los dogmáticos atentan contra una verdadera filosofía crítica. Todavía se sigue pensando entre interpretaciones binarias de bien y mal, izquierda y derecho, blanco y negro; extremismos que atentan contra un pensamiento libre, independiente y enriquecedor. Quizás ser filósofo es cosa de pocos, muy pocos. Parafraseando al Zarathustra de Nietzsche, " Una actitud para todos, y para ninguno."

jueves, 10 de mayo de 2012

LA NEGACION DE LOS HECHOS.

En este época nihilista, donde las verdades absolutas están sepultadas, y donde reina la desinformación, manipulación, y las opiniones sin fundamentos, muchos se aprovechan del lema "no hay verdades absolutas" para promover un relativismo en donde no es que se pongan en duda las verdades, sino que se ponen en duda los hechos. Como si Descartes nunca hubiera vuelta de su duda metódica, con este tipo de pensamientos que niegan la existencia de hechos, lo que se pretende, a veces inconsciente, a veces conscientemente, es defender lo que de otra manera sería indefendible. Al negar la existencia de un hecho que contradiga la buena voluntad de lo que uno cree ( o de personas a las que se idolatra), uno puede seguir con su buena conciencia y tranquilo con sus creencias. "nada de lo que digan los otros es cierto, todo es falso", los hechos no existen, solo interpretaciones, todas muy subjetivas... 
Sin dudas que hay hechos. Como también es cierto la visión de un hecho, va a cambiar depende que persona lo contemple. pero de ahí a querer imponer que todo es mentira, que nada pasa, que lo digan los demás no existe, hace que toda discusión, opinión y crítica no tengan valor alguno.
otro rasgo más de esta triste y decadente época.