
Y si así es como defino la actitud de un verdadero filósofo, un anti-filósofo se me hace alguien conservador, que acepta todo como se la dan, o que se conforma con repetir saberes y sistemas, que no deja lugar a las cosas nuevas, que no acepta preguntas incómodas y puntos de vista críticos. Y de estos hay más que los verdaderos filósofos.
Los dogmas y los dogmáticos atentan contra una verdadera filosofía crítica. Todavía se sigue pensando entre interpretaciones binarias de bien y mal, izquierda y derecho, blanco y negro; extremismos que atentan contra un pensamiento libre, independiente y enriquecedor. Quizás ser filósofo es cosa de pocos, muy pocos. Parafraseando al Zarathustra de Nietzsche, " Una actitud para todos, y para ninguno."